Guía · 7 min de lectura
Depreciación de un iPhone reacondicionado: cuánto valor pierde un modelo al año
La depreciación de un iPhone no es lineal ni igual en todas las gamas. Comprenderla evita comprar demasiado pronto un modelo que seguirá bajando o esperar eternamente a uno que ya tocó suelo.
Publicado el 15 de agosto de 2026 · actualizado el 15 de agosto de 2026
Una curva de tres fases, no una pendiente regular
La depreciación sigue una forma habitual: caída marcada los dos primeros años, frenazo entre el tercero y el cuarto y una meseta en la que el precio apenas se mueve. Esa meseta llega cuando el precio se acerca al coste de reacondicionar el dispositivo, por debajo del cual un profesional deja de tener incentivo para vender.
Por eso los modelos más antiguos son aquellos en los que menos útil es vigilar el precio. En un teléfono de cinco años los cambios suelen ser de pocos euros y ya no responden a un ciclo comercial.
El ajuste de septiembre
La presentación anual de una nueva generación desplaza toda la gama. El efecto no se ve de inmediato en reacondicionado: los dispositivos deben llegar, revisarse y ponerse a la venta. La bajada se hace más visible en octubre y noviembre, un retraso que muchos compradores pierden si solo miran septiembre.
Afecta sobre todo a los modelos de dos y tres años. El modelo del año anterior resiste mejor porque sigue siendo la opción natural para quien busca algo reciente sin pagar nuevo.
Pro y Pro Max no se deprecian igual que los estándar
Los Pro parten de un precio nuevo mayor y pierden más valor en euros, pero a menudo conservan mejor el valor en proporción por su mayor demanda de segunda mano. Los básicos llegan antes a su suelo. Los formatos escasos, como los mini, pueden incluso subir cuando se agota el stock: en ese momento manda la rareza.
Qué edad comprar según lo que buscas
- Dos o tres años: el mejor equilibrio entre depreciación ya absorbida y actualizaciones que quedan.
- Cuatro años: precio cerca del suelo, pero hay que comprobar el soporte de software restante.
- Cinco años o más: el ahorro es pequeño frente a un modelo reciente y el riesgo de batería aumenta.
- Un año: la depreciación aún no se ha producido y la diferencia con nuevo puede ser demasiado baja.
Qué implica en la práctica
En un modelo aún en caída tiene sentido esperar: puede costar menos dentro de tres meses. En un modelo estabilizado, esperar no aporta ahorro y resta meses de uso. La pregunta no es si el precio bajará en abstracto, sino si ese modelo sigue en su fase de descenso.
El historial lo aclara: una caída visible durante los últimos meses indica depreciación en curso; una curva plana desde hace tiempo indica que el suelo ya se alcanzó y solo una campaña puntual lo moverá.
Precios orientativos, no una garantía


